Isidro Canal Valero
La vida me obsequió con una artrosis de cadera, a la temprana edad de 36 años.
Operado de la columna y con una prótesis bilateral de cadera pendientes de insertar bajo mis tejidos.
Lo que el mundo vio lo ocurrido como un infortunio, para mí se convirtió en lo mejor que he encontrado en el camino, aunque este empezase a tambalearse peligrosamente y me obligase a dar un giro a mi vida, a entender el dolor, a saber que aún siendo difícil es posible vivir con su compañía.
A disfrutar de lo que no es importante, a quitar importancia a las cosas con las que no se disfruta.
Al fin... a aprender a vivir con esa horrenda carga, una mochila llena de dolor.




